La paz que desprende la cartuja de Escaladei y los viñedos del Priorat de sus alrededores han precedido la llegada de los corredores a las poblaciones vecinas de La Vilella Alta y La Vilella Baixa. Una vez cruzados ambos pueblos, los atletas han afrontado una de las subidas más duras de todo el recorrido, los 415 metros de desnivel que les han llevado, haciendo eses entre bosques de pinos, hasta lo alto de la Serra de la Figuera, donde se encuentra el municipio del mismo nombre. Cuentan los lugareños que desde aquí se pueden vislumbrar hasta siete provincias diferentes. Los casi 40 km recorridos hasta aquí, juntamente con el desnivel acumulado, situaban a los atletas al límite de sus fuerzas, ansiosos por llegar hasta Cabacés y encontrarse el primer avituallamiento completo.
A estas alturas, el líder de la carrera era Marc Balañá, que ha llegado a La Figuera con unos cincuenta minutos de adelanto sobre el horario previsto.